Mujeres en STEM: historias para inspirar a las nuevas generaciones

Hablamos con las investigadoras Nadezda Chukhno, Beyza Bütün, Behafarid Hemmatpour, Bei Ouyang y Masoumeh Khodarami sobre ciencia e igualdad

11 Febrero 2026

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, hemos entrevistado a cinco de nuestras investigadoras para que nos cuenten qué es lo que más les apasiona de la ciencia, cuáles han sido sus referentes femeninos y lanzar un mensaje inspirador a todas las jóvenes que dudan de si son realmente aptas para estudiar una carrera STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Spoiler: son más que capaces.

Antes, algo de contexto. Año tras año, vemos en diversos estudios, como el publicado por la Comisión Europea “She figures 2025”, que existe una brecha de género en sectores críticos como las TIC, donde solo el 22% de las doctorandas son mujeres. Superan a los hombres en la educación universitaria, pero están notablemente infrarrepresentadas en las carreras y el liderazgo STEM. Como consecuencia, se agrava la escasez de competencias existentes a largo plazo en la UE.

Por tanto, el debate sigue siendo más que necesario. Nuestra estudiante de doctorado Beyza Bütün es clara al respecto y hace hincapié en la necesidad de visibilizar el trabajo y los logros de las científicas: “Es importante porque, primero, la desigualdad de género sigue ahí. Y segundo, creo que estas discusiones deben cambiar la percepción de la sociedad sobre las científicas, para que las niñas encuentren a sus referentes y crean que también pueden tener éxito en la ciencia y llegar a ser una de esas figuras clave en el futuro”.

Por su parte, Masoumeh Khodarami, estudiante predoctoral, apunta: “Hablar de las mujeres en la ciencia ayuda a crear equilibrio en las comunidades científicas. Así, se animará a las niñas a participar en proyectos y laboratorios de investigación. Como resultado, creo que una mayor diversidad puede aumentar la calidad de la investigación”.

He ahí uno de los quid de la cuestión: la diversidad. Para construir una sociedad más abierta e inclusiva es necesario tener equipos variados. “Es importante en todos los campos, no solo en el desarrollo tecnológico. Pero, por ejemplo, al entrenar un modelo de ‘machine learning’, este suele estar sesgado por los datos o por cualquier mención al género o la raza. Así, el resultado también estará sesgado. Por eso necesitamos que los datos de entrada sean diversos. Es muy difícil eliminar el sesgo, pero puedes intentar excluirlo al menos hasta el nivel más bajo posible”, explica Nadezda Chukhno, investigadora posdoctoral.

Todo empieza con la curiosidad

Todas las investigadoras destacan la curiosidad como el motor para dedicarse a las STEM. Precisamente gracias a ella, a su incansable necesidad de hacer preguntas, convertir ideas en soluciones que tienen aplicación en la vida real y llevar a cabo pequeños experimentos, decidieron estudiar ciencias.

Aunque ese camino no siempre fue fácil. Masoumeh refiere que en algunas ocasiones ha sentido que no pertenecía a este campo. “Sobre todo, al estar en un entorno nuevo. Me comparaba con los demás y sentía que no era suficiente. Después de eso, decidí hablar con personas que me apoyaran, hacer preguntas y también empezar a aprender e investigar. Y siempre me recuerdo que puedo cometer errores para crecer”.

Y añade que para trabajar en STEM “no necesitas ser una genia, solo tienes que empezar a aprender y a construir pequeños proyectos”. “No deberías tener miedo a cometer errores, porque esos errores te indican el camino”. Otras investigadoras como Beyza o Nadezda subrayan que la confianza se gana a través de la experiencia y el tiempo, y las animan a no esperar para sentirse preparadas.

Algunas como Bei Ouyang, estudiante de doctorado, no siempre pensaron que acabarían dedicándose a ello: “Al crecer, me encantaba escribir y nunca pensé que las STEM fueran para mí. Pero más tarde aprendí que no son solo ecuaciones o código, se trata de curiosidad, creatividad y de expresar ideas con claridad. Las habilidades de intereses aparentemente no técnicos pueden convertirse en verdaderas fortalezas en la ciencia”.

La estudiante predoctoral Behafarid Hemmatpour explica que vivimos en una generación donde las STEM están en todas partes: en la música, el arte, las ciencias sociales o incluso en la literatura. “Por eso, no son un camino que solo unas pocas personas pueden seguir, tienen un papel crucial en cualquier profesión que imagines. Dicho esto, las STEM son para todo el mundo, no específicamente para mujeres o para hombres, sino para quien tenga la curiosidad y la pasión de entender y dar forma al mundo. Desde el principio, la ciencia y la tecnología han sido reconocidas por ambos, y las mujeres siempre han desempeñado un papel crucial en el progreso científico. Aunque sus contribuciones no siempre se visibilizaron, ahora vivimos en una sociedad que está rompiendo activamente todos los sesgos”.


Más información

Como parte de esta campaña, se incluye un nuevo recurso educativo sobre sesgos en IA, diseñado para el aula y para fomentar la reflexión sobre diversidad en STEM.



Archivos

Categorías